OCHOYMEDIO

Casco Antiguo, Panama City






Design Team
Daniela Manfredi

Johann Wolfschoon

Collaborators
Juan Carlos Barrios
Anthony Flores
Luis McNulty
José Palma

Brian Salvatierra

Client
Ochoymedio

Area
388 m² (4,180 ft²)

Year
2016


Photography
Fernando Alda
Maristella González
















Ochoymedio is a restaurant tucked away in the courtyard of a former catholic school located in one of the cobbled streets of Casco Antiguo. It is accessed through a narrow, pale pink coloured corridor; conceived as an alley similar to the many old entrance halls that are typical of the nineteenth century buildings of the area. This corridor connects the street with a glass-clad dining room that overlooks a tropical, dense courtyard: a gastronomic garden.


Once inside, a flourishing tropical theme elegantly embraces the interior. The design concept attempts to highlight the existing structure while referencing the Canal Zone architecture, one that appreciates local materials like timber, concrete, and cast-iron while integrating the exuberant tropical nature with the interior. The constant play between the old and the new tries to understand the complex identity of the neighbourhood. The client's main driver was to create an intimate environment that could offer a truly local gastronomic experience within a relaxed atmosphere.


The main dining room, bar, and kitchen are located on the ground floor, while the private dining room and terrace are located on the first floor. The L-shaped ground floor is divided in two zones: an open kitchen where the guests can observe the preparation process, and a seating area spreading along the courtyard. The surfaces are clad with honest materials like natural stones, mirrors, wood, raw linen textiles, black cast-iron and textured glass. A black anthracite marble covers the bottom part of getting existing columns while a white carrara bar separates the kitchen from the dining room. A wooden pergola hangs from atop, defining the scale of the place while generating a tranquil and elegant interior.


A wooden structure in one corner of the dining room evokes the tropical Canal Zone buildings while embracing a group table on one side and serving as a storage unit on the other. A large bookcase accompanies guests on the way to the toilets. It's materiality and decorative elements; wine bottles, framed graphics and found objects contribute to the nostalgic sensation of wandering around a well lived home. On the opposite side, a U-shaped sofa receives more large groups, and the mirrors behind it allow guests to enjoy reflected views of the courtyard and to channel reflects light to the interior.


Those who visit the space can enjoy the courtyard, a tropical garden inhabited by a large acacia tree, framed by a Virgin Mary mural from the building's previous users. In it, the cocktail bar is clad by a steel structure that reminds of the Art Deco windows and doors of some buildings in this part of the city. The courtyard is floored by traditional herringbone laid clay tiles, and its soft lighting enhances the tropical plants and the aged patina of the enclosing walls that contribute to the eating experience of the guests.
Localizado en el barrio colonial Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, el restaurante se encuentra oculto en el interior de lo que fuese la antigua sede de un colegio de monjas. Se genera un escaparate con una sorpresa oculta en el interior, accesible por medio de un estrecho pasillo rosado, que conduce desde la entrada del edificio hasta el salón principal del restaurante. Este pasillo se concibe como un callejón, no muy diferente de los que definen el viejo tejido urbano del Casco Antiguo, en cuyo final una puerta de herrería negra y vidrio permite vislumbrar el verdor de una selva por descubrir: un jardín gastronómico.


Una vez dentro, un tema de esplendor tropical se extiende elegantemente en su interior, sacando provecho de la arquitectura existente y haciendo referencia al espíritu de la arquitectura de la zona del Canal, siempre reverente hacia materiales locales como la madera, el concreto, el hierro y, por supuesto, la integración de la exuberante naturaleza tropical con el interior. El juego constante de lo nuevo contra lo antiguo refleja la compleja identidad del histórico barrio donde se ubica el restaurante. El objetivo fue crear un íntimo durante la noche. Una experiencia gastronómica autóctona dentro de una atmósfera relajada, cónsona con el tipo de experiencia culinaria que se ofrece.


El comedor principal, bar y cocina ocupan la planta baja; espacios adicionales como el salón privado y la terraza se encuentran en el primer alto del edificio. El área interior en planta baja —un espacio en forma de L—, se divide en dos zonas: una cocina abierta donde los comensales se pueden relacionar con el proceso de preparación, cocción y presentación. Un área de mesas se extiende a lo largo de la fachada acristalada hacia el patio interno. El espacio está ambientado por materiales honestos que incluyen espejos, piedras naturales, madera, textiles de lino crudo, acero negro y vidrio con textura. Un mármol antracita viste las columnas hasta cierta altura, mientras que el carrara reviste la barra y un aparador metálico separa la cocina del comedor , sirviendo a su vez como estantería. Una pérgola de madera suspendida desde lo alto, define la escala del lugar para generar un ambiente acogedor.


En un extremo se encuentra una estructura de madera que recuerda las edificaciones de la zona del Canal y que acoge una mesa para grupos. Sirve además de apoyo para los utensilios del restaurante. Un gran librero de madera engalana el recorrido hacia los baños. Su materialidad y elementos decorativos —botellas de vino, gráficos enmarcados y objetos encontrados— contribuyen a una sensación nostálgica de acogedora vida doméstica. En el lado opuesto se ubica un gran sofá en forma de U. Los espejos colocados detrás del mismo y los ventanales hacia el patio permiten la continuidad de la luz natural hacia el interior.


Quienes visitan el espacio pueden disfrutar del patio interno; un jardín tropical en cuyo centro se conserva un gran árbol de acacia, amparado por el retrato de la Virgen María, que data desde la edificación del colegio. Este cuenta con las tradicionales losas de arcilla roja, dispuestas en configuración de espiga. El patio ofrece abundante luz natural al jardín de plantas tropicales. Es aquí donde se encuentra el bar de coctelería, detrás de una estructura de acero que recuerda las puertas y ventanas de algunos edificios Art Deco del barrio.


La iluminación del patio, la icónica estructura del bar y la vegetación exuberante abstraen la siempre presente naturaleza local; mientras que en el interior, la suave iluminación, los materiales nobles y las pálidas cortinas que visten las paredes laterales ayudan a construir la intriga y la teatralidad del restaurante, parte importante de la experiencia del comens

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